LAS PALABRAS DAN ALAS A NUESTRA CONDICIÓN HUMANA


     ¡Revélate!, siembra en tus palabras tu esencia para que pueda florecer y fructificar en el mundo. Las palabras pueden ser como un segundo cuerpo con el que movernos, con el que relacionarnos con los demás y con la vida, con el que hacer el amor. 

 Nuestras palabras comunican nuestro mundo interior con el exterior, librándonos de la prisión de la soledad, y convirtiéndose así en palomas mensajeras que pueden retornar con contestaciones que nos enriquezcan, que nos traigan nuevas semillas que plantar en nuestros jardines interiores. Las palabras nos liberan de la soledad de no saber quiénes somos y qué hacemos aquí, las palabras pueden convertirse en amigas incondicionales, las palabras dan alas a nuestra condición humana.


Nuestras palabras y también las de los demás pueden abrazarnos cuando más la necesitamos. Las palabras además pueden llegar a donde nuestros brazos y manos no alcanzan, pues al ser inmateriales su sutileza queda libre de los recintos y de la distancia 





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